Todas estas y muchas otras causas hacen que, en la actualidad, aproximadamente un 4% de la población española siga algún tipo de dieta vegetariana, lo que viene a suponer unos dos millones de personas.
Las causas para seguir una vida vegetariana pueden ser, ya hemos visto, de lo más variopintas, pero a todos sus seguidores les une el consumo de vegetales. La dieta vegetariana pura excluye la carne, el pescado, la leche, los huevos y los productos derivados del reino animal.
Sin embargo, las cosas, como casi siempre, no resultan tan simples. Si nos atenemos a las diferentes posibilidades que se agrupan bajo este nombre, además de los vegetarianos puros existen: ovolactovegetarianos, ovovegetarianos, lactovegetarianos, vegetalinos o vegetalistas, veganistas, frugívoros, crudívoros y cerealistas.
Pero, vayamos por partes, para no perdernos. La dieta ovolactovegetariana, la más completa nutricionalmente hablando, admite además de los vegetales, la ingesta de leche y huevo y tiene entre sus más conocidos seguidores a la reina, doña Sofía.
La ovovegetariana no permite el consumo de leche aunque sí de huevos. Los vegetalinos o vegetalistas no consumen legumbres, con la excepción de la soja. El veganismo, considerado una variante del vegetalismo, sí admite leguminosas; el frugívoro sólo consume frutos secos y frutas frescas, mientras que el crudívoro se alimenta de frutas y verduras siempre frescas. Por último, el cerealista sigue un régimen macrobiótico en el que ingiere cereales y restringe líquidos.
Pros y contras
A favor de este tipo de alimentación juega la disminución de los niveles de colesterol, de triglicéridos y de ácido úrico, lo que a su vez repercute positivamente en el sistema cardiovascular y en las arterias.
En su contra, sin embargo, se encuentran una serie de déficit nutricionales que pueden resultar serios en caso de niños, madres en período de lactancia, ancianos o personas que realizan sobreesfuerzo.
Entre las carencias que se pueden presentar sobresale la deficiencia de hierro, zinc y, sobre todo, vitamina B12. Esta vitamina no existe en los vegetales y provoca anemia perniciosa y alteraciones en el sistema nervioso. Por tanto, resulta necesario llevar un control rutinario, pero estricto para, en caso necesario, tomar los suplementos pertinentes.
Como las proteínas vegetales poseen menor valor biológico que las animales al carecer de algunos aminoácidos esenciales, el vegetariano estricto debe conocer bien la composición de los alimentos para suplir con una cuidada alimentación sus deficiencias.
La absorción del hierro de los vegetales, por su parte, le resulta al cuerpo bastante más compleja que la procedente de los alimentos de animales, por ello, la anemia ferropénica suele acompañar con frecuencia a los vegetarianos estrictos.
A pesar de ello, para una persona adulta que necesita de 0,8 a 1 gramo diario por cada kilogramo de peso, las cosas pueden funcionar. Sin embargo, los niños, para cuyo crecimiento adecuado se requiere 1,5 gramos de proteínas al día por kilogramo de peso, lo tienen más complicado si siguen esta dieta. De hecho, el déficit de vitamina D, les afecta directamente a ellos y pueden desarrollar raquitismo si viven en áreas con escasa radiación solar. Además de un más que probable déficit de calcio, si tampoco ingieren leche ni derivados de ella.
Por ello, en caso de seguir alguna dieta vegetariana lo mejor es decantarse por la ovolactovegetariana pues proporciona un adecuado desarrollo y crecimiento físico. Además, la opción más saludable para todo el mundo y en especial para niños y adolescentes es la que incluye el mayor número de alimentos posibles, es decir, cuantas menos restricciones, mejor que mejor.
Los ovolactovegetarianos, al consumir leche y huevos, cuentan con las proteínas suficientes y el calcio y la vitamina D, aunque continúan con carencias de vitamina B12.
Los vegetarianos, en todas sus modalidades, suelen poseer un menor índice de masa corporal (IMC) si se compara con quienes consumen habitualmente carne y pescado, e incluso con quienes sólo toman pescado. Una menor ingesta de proteína, grasa total y grasa animal, además de un mayor consumo de fibra, sería la explicación.
Toma nota
A pesar de todo, la nutrición vegetariana es factible con una planificación adecuada de los menús. Una opción a modo de sugerencia la proporciona la “Guía de Alimentación Vegetariana Rainbow “que sugiere:
- Alimentos variados: granos integrales, frutas, verduras, legumbres, frutos secos, semillas y lácteos y huevos.
- Productos no edulcorados. Poco grasos y sin los alimentos procesados.
- Frutas y hortalizas variadas.
- Si se consumen lácteos se han de elegir los de menor contenido en grasa.
- Utilizar una fuente extra de vitamina B12 y si la luz solar es limitada también de vitamina D.
La importancia de las proteínas de calidad
A diario es necesario consumir proteínas de calidad para que quede garantizada la regeneración de las células y el crecimiento. La calidad de la proteína está directamente relacionada con la cantidad de aminoácidos esenciales y la verdad es que los alimentos de origen animal cuenta con todos los aminoácidos esenciales. Cuando falta algún aminoácido esencial el valor biológico de la proteína disminuye mucho, pues el cuerpo no es capaz de sintetizar las proteínas. Por eso, resulta clave el consumo de huevos y leche. Los alimentos de origen vegetal sí aportan proteínas, sin embargo, carecen de uno o varios aminoácidos esenciales, por ello son proteínas incompletas.