REPORTAJES
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| Foto: Six Senses Resorts & Spas. |
Última actualización 16/02/2010@16:55:11 GMT+1
Durante muchas generaciones, hemos estado cometiendo, una y otra vez, la misma equivocación: depositar nuestra salud en manos ajenas y creer la opinión de los demás en lugar de averiguar qué es lo que necesita realmente nuestro cuerpo. Por intereses, en su mayoría guiados por la avaricia, el control y el poder, se ha potenciado una medicina divisoria, basada en la enfermedad. Divisoria porque tratan a cada órgano como algo independiente del resto del organismo, y ahí estriba una de sus mayores equivocaciones.
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| Foto: Six Senses Resorts & Spas. |
En nuestro país, y en el resto del mundo, hay médicos comprometidos con el principio hipocrático auténtico (no existe la enfermedad, sino el enfermo) que luchan por una medicina preventiva para evitar la enfermedad. Médicos que apuestan por alternativas y terapias, por una medicina no agresiva. Nuevas generaciones que están cambiando y cambiarán toda la estructura de la medicina mundial, convirtiendo a la enfermedad en una pesadilla del pasado, porque se dedicarán a reforzar la salud para que nuestro cuerpo despliegue todo su esplendor.
Alternativa natural
Las medicinas alternativas fueron desarrolladas por médicos alópatas que no encontraron las soluciones a determinadas afecciones en su profesión, y abrieron sus mentes y sus investigaciones desarrollando nuevas vías de curación no agresiva para los seres humanos. Tal es el caso de Hipócrates, Dr. Richard Stone, Dr. Hannemann, Dr. Bach, Dr. Isaac Goiz y un largo etcétera de sabios pioneros que con sus logros siguen ayudando a la recuperación de la salud de forma no agresiva.
Gracias a ellos disponemos de la medicina natural, la terapia de la polaridad, la homeopatía, las flores de Bach, el par bio-magnético... que nos han ayudado a vivir mejor y a recuperar nuestra salud. Existen medicinas cuyo objetivo es fomentar la salud, como la medicina china, en la que los médicos no cobran si el paciente enferma.
Los mecanismos de la salud corporal
Nuestro cuerpo es un vehículo de transporte muy cualificado y preparado. Podríamos decir que nuestro espíritu, o alma, es el pasajero y conductor. El hecho de que vayamos despistados y dejemos a nuestro vehículo toda la responsabilidad, sin llevarlo a revisión, sin cuidarlo, sin cambiarle el aceite, etc., no nos aporta ningún beneficio ni nos resta ninguna responsabilidad, sino todo lo contrario.
No nos damos cuenta de qué es lo que nos está gritando nuestro cuerpo cuando surge un dolor o un pequeño desajuste.
Preferimos asfixiar lo simple y quedarnos con lo complejo. Como consecuencia, estos son algunos de los resultados obtenidos:
∑ Mayor número de enfermedades autoinmunes.
∑ Mayor intolerancia alimentaria.
∑ Mayores problemas de intolerancia a productos de limpieza.
∑ Mayor intolerancia a diversos productos y medicamentos.
∑ Menor efectividad de los antibióticos.
∑ Mayor adicción a los medicamentos.
∑ Mayor adicción a los alimentos pre-cocinados.
∑ Mayor adicción a los alimentos elaborados.
∑ Mayor ingestión de productos nocivos para nuestra salud.
∑ Mayor ingestión de aspartame.
∑ Menor producción de anti cuerpos.
∑ Nula producción de bacterias positivas para la digestión.
∑ Trastornos neuronales y de personalidad.
Y esto son sólo las consecuencias, por no hacer caso de nuestro cuerpo y no potenciar sus extraordinarios principios de auto curación. Vemos la fiebre como un enemigo, cuando el cuerpo la genera como una parte del proceso de curación. Una cosa es paliar los extremos peligrosos y otra cosa es cortar cualquier principio auto curativo de nuestro organismo.
Ignorar ciertas premisas en torno a nuestra propia salud y los riesgos que corremos si adoptamos ciertos hábitos alimenticios sólo nos perjudica a nosotros y a quién eduquemos en las mismas equivocaciones que hemos recibido.
Conocer nuestro cuerpo
Nuestro cuerpo nos advierte con señales simples y claras. Hay alimentos que no nos sientan bien, o productos de limpieza que nos provocan tos y alergias, pero creemos que se trata de otra cosa. Quizás nos siente mal alimentos o nos cueste digerir alimentos que hemos consumido toda la vida.
Nuestro organismo nos habla, y hasta nos grita para decirnos no comas, uses o tomes determinadas cosas. Y nosotros lo solucionamos haciéndonos los sordos.
Deberíamos saber algo sumamente importante: nuestra digestión, nuestro sistema digestivo va a marcar el ritmo del resto de nuestra salud... Si además de no cuidarlo le sumamos una vida sedentaria y sin principios activos naturales que refuercen la salud y el sistema inmune, aceleramos el envejecimiento o, lo que es lo mismo, aceleramos lo opuesto a la salud, la vida, y la juventud. La mayoría de las vitaminas y oligoelementos están contenidos en numerosos alimentos que casi nunca nos molestamos en ingerir.
Salud es igual a simplicidad
Si creemos que nuestro cuerpo no está preparado del todo, estamos completamente equivocados. El cuerpo viene con todas las herramientas necesarias para mantener su estado de salud. Es nuestra consciencia la que ha desconectado de dichos principios y hemos puesto el piloto automático, sin hacer caso de sus instrucciones.
Hay una serie de reglas, muy simples, que nos ayudarán a retomar las riendas de nuestro cuerpo y de nuestra salud:
∑ Informarnos completamente del valor, contenido y origen de los alimentos que adquiramos.
∑ Averiguar cómo han sido alimentados las carnes y pescados que adquirimos y evitar aquéllos que han sido tratados con antibióticos, hormonas o piensos transgénicos.
∑ Elegir alimentos biológicos garantizados.
∑ Optar por pan cuya elaboración haya respetado la fermentación de la levadura.
∑ Elegir panes más digestivos, como el de centeno, espelta, kamut...
∑ Elegir frutas ricas en enzimas y favorablemente digestivas como la piña, la papaya y la manzana.
∑ Desestimar los alimentos elaborados o precocinados, especialmente si contienen dioxinas.
Creado, escrito y desarrollado por J. Muñoz Fuertes, directora de I+D+i de Shamebalah S.L.
Extraído del manual de “Terapia Alimentaria Simplemente Sana”, escrito por J. Muñoz y J. Cabrelles, registrado en la propiedad intelectual de Barcelona.