REPORTAJES
Cifras y datos
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| FEMP Villas Termales |
Última actualización 09/02/2010@15:51:49 GMT+1
El mundo termal nos brinda un paraíso de posibilidades infinitas. Su desarrollo y formas de aprovechamiento llegan a generar importantes beneficios. Prueba de ello son las cifras que se registran en torno a las Villas Termales, marca de destino turístico capaz de generar 1.500 millones de euros anuales, potenciar el turismo y favorecer el empleo.
Un viaje en busca de las aguas termales, presentes en algunos de los lugares más bellos de la geografía española, nos permitiría descubrir municipios con un entorno de ensueño y un auténtico remanso de bienestar y salud. Galicia, Asturias, Andalucía, Valencia… son sólo algunas de las comunidades en las que es fácil localizar villas y balnearios capaces de cuidar cuerpo y alma, potenciando con ello la actividad del entorno, su valor turístico y su proyección global.
A principios de los 90, nació el concepto de Villas Termales con el objetivo de unir una serie de municipios o entidades locales agraciadas con la riqueza del agua mineral en sentido amplio. Es decir, minero-medicinal, mineral natural, minero-industrial o termal. Con ello, se promueve un nuevo desarrollo económico y global que sigue al alza.
Impulso positivo
Actualmente, cien corporaciones locales, con más de 60 balnearios en funcionamiento en todas las comunidades autónomas forman parte de las Villas Termales, asociación de municipios constituida en el seno de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Según sus promotores, éste es un destino turístico sostenible, basado en el patrimonio cultural y de salud de las villas, un entorno que ofrece bienestar, cultura, naturaleza, ocio y gastronomía. Todo ello, permite generar una actividad directa de 1.500 millones de euros anuales, 300 millones en los propios balnearios y 1.300 millones con el envasado de aguas minerales naturales. Por otro lado, los datos sobre la media de empleo directo generado por el termalismo es de 100 trabajadores en cada villa termal, lo que supone, según los expertos, 7.500 empleos directos todo el año. Es decir, de trabajo estable, no estacional.
Estas cifras hacen pensar que nos hayamos ante una interesante apuesta de presente, pero también de futuro.
Desarrollo rural
Otro de los beneficios asociados a la explotación de estos lugares es su contribución al desarrollo de ciertas áreas rurales. De hecho, el 90% de las villas se encuentran en zonas rurales y el 75% de los municipios con balnearios tiene menos de 5.000 habitantes.
Por lo tanto, otra de las características que distinguen mayoritariamente a los municipios termales es estar ubicados, generalmente, en espacios rurales o de interés paisajístico con múltiples posibilidades para que la estancia del visitante resulte tan atractiva y dinámica como desee. Esta circunstancia favorece la afluencia de público durante todo el año ya que, además, en muchos casos se trata de turismo de interior.
Por lo tanto, su riqueza natural, el atractivo ecológico, el desarrollo propio de estas zonas, la presencia de manantiales y todos los aspectos que nos permiten identificar estos enclaves están permitiendo, cada vez con más fuerza, diferenciar claramente este tipo concreto de turismo de otros complejos turísticos repartidos dentro y fuera de nuestras fronteras.
Tradición milenaria
Si bien es cierto que en los últimos años se está trabajando para impulsar el potencial de los enclaves que nos ocupan, también lo es que el aprovechamiento de las aguas termales y la explotación de sus virtudes sobre la salud gozan de una tradición milenaria.
Buceando en la historia descubrimos que fueron los griegos los pioneros en la fundación de centros médicos con aguas termales. Posiblemente, los íberos también se beneficiaron de las bondades del agua, pero fue gracias a los romanos con quien el termalismo antiguo alcanzó su máximo nivel. Ellos construyeron las primeras termas, que no sólo eran empleadas para mejorar ciertas dolencias, sino también como centro de la vida social. La caída del Imperio Romano, sin embargo, llevó consigo el declive de estos espacios. Aunque en la Edad Media el uso de esta agua se reduce a algunas zonas y culturas concretas, por lo que hay que esperar hasta los siglos XVIII y XIX para ratificar el resurgimiento de la tradición termal en la sociedad.
Actualmente, el interés por este tipo de parajes no deja de sumar adeptos que no sólo pretenden beneficiarse de la riqueza termal sino, además, enriquecer su viaje de formas diversas ya que no sólo es posible aprovechar las virtudes medicinales del agua, sino, además, disfrutar de un remanso de paz en el que olvidar, al menos temporalmente, las tensiones diarias. O, por qué no, reencontrarse con la Naturaleza en todo su esplendor y descubrir sus bondades.
Las aguas de las Villas Termales
Se consideran aguas minero-medicinales, o simplemente minerales, todas aquellas de origen natural con un alto contenido en sales y minerales y un probado efecto medicinal sobre el organismo.
En las villas termales existe una gran variedad de aguas con propiedades diferentes. Los principales grupos presentes en estos parajes son:
Cloruraradas: tienen más de 200 mg/l de cloruro. Se suelen usar en reumatología, dermatología, afecciones respiratorias crónicas y en estados de agotamiento psicofísicos.
Sulfatadas: poseen más de 200 mg/l de sulfatos. Sus principales usos son digestivos.
Sulfuradas: se caracterizan por su fuerte olor. Están especialmente indicadas en determinados procesos reumáticos, dermatológicos y respiratorios crónicos.
Bicarbonatadas: contienen más de 600 mg/l de bicarbonatos. Se emplean, principalmente, por vía oral.
Carbogaseosas: por vía oral son, entre otras cosas, estimulantes de la secreción gástrica.
Radiactivas: contienen un gas radiactivo de origen natural llamado radón. Este tipo de aguas se utilizan, principalmente, en reumatología y afecciones respiratorias crónicas.
Oligometálicas o de débil mineralización: muchas de éstas se emplean como agua de mesa. Se usan en tratamientos renales.
Ferruginosas: contienen más de 1 mg/l de hierro. Por vía oral su utilidad es el aporte de hierro.
Información facilitada por: Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP)
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