EN FORMA
Última actualización 14/12/2009@11:47:44 GMT+1
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| FOTO: IFA-Hafendorf-Rheinsberg - www.lopesnhotels.com |
Una actitud positiva mejora la salud. Esta máxima podría definir los principios propuestos por el Reiki para estar y sentirse bien. Esta técnica, que busca la correcta interacción de la energía universal e individual, se sitúa ya como una de las terapias con mayor número de seguidores. Su carácter inofensivo, su compatibilidad con otras disciplinas curativas y sus resultados en el tratamiento de ciertos trastornos físicos y emocionales le han hecho merecedor de tal posicionamiento.
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| FOTO : Spa-at-Mandarin-Oriental |
Aunque su origen podría situarse, según los expertos, en Oriente, quizás en India, fue el doctor japonés Mikao Usui quien lo redescubrió en el siglo XIX. Su denominación responde al significado de esta palabra en japonés (ki, término que hace referencia a la energia + Rei, que significa universal).
El Reiki parte de la base de que todos estamos conectados a la energía universal. Cuando ésta fluye correctamente por nuestro interior, el individuo goza de buena salud. En caso contrario, es preciso la actuación de un terapeuta capaz de canalizarla y armonizarla. Para ello, el protocolo de actuación exige el posicionamiento de las manos en el paciente, siendo también posible el autotratamiento e incluso el tratamiento a distancia.
Resultados positivos
Tras demostrarse su carácter terapéutico en el tratamiento de dolencias físicas tales como el dolor de cabeza o la tensión muscular, así como en la mejora de la depresión, la ansiedad, el insomnio, el estrés o la apatía, numerosos centros Spa se han decidido a incluir esta disciplina en su oferta.
Los expertos aseguran que este tratamiento permite restablecer el equilibrio energético que se halla bloqueado, lo que se traduce en el restablecimiento del correcto funcionamiento físico, emocional y mental de cualquier organismo. El poder curativo de esta terapia se basa en la relajación de la mente y la elevación de la energía vital del cuerpo. Asimismo, una actitud positiva ante la vida ayuda a potenciar los resultados. Ser felices contribuye, según los principios proclamados por el Reiki, a reforzar el sistema inmunológico y a enfrentarse con mayores garantías a cualquier patología.
Tratamiento integral
Una de las principales características que diferencia ésta de cualquier otra técnica,
es el papel desempeñado por el terapeuta, que ejerce aquí la función de vehículo conductor de la energía. El experto sitúa sus manos sobre la zona a tratar (sin llegar a tocarla), aunque podría colocarlas en cualquier lugar, puesto que el Reiki actúa de forma global sobre todo el cuerpo. El paciente, por su parte, debe estar lo más relajado posible y dispuesto a recibir la energía. Aunque la duración es variable, normalmente a cada individuo se le dedica en torno a una hora, deteniéndose entre tres y cinco minutos en cada una de las posiciones. Además, según los profesionales, cuando se inicia un nuevo tratamiento se deben realizar al menos cuatro jornadas de armonización, y después una por semana.
Dado que el Reiki considera al individuo de forma absoluta, es decir en su estadio físico, emocional, mental y espiritual, no sólo se centra en combatir determinada dolencia y aliviar el dolor físico, sino que también procura recuperar el estado natural de equilibrio que produce bienestar y felicidad.
En el ritual desplegado en el ejercicio del Reiki cobra también especial importancia la estancia en la que se llevan a cabo las sesiones. Lo ideal es realizarlas en una habitación que goce de temperatura agradable, en la que circule el aire y el ambiente no resulte “cargado”. Del mismo modo, es importante que reine el orden y la limpieza, dos aspectos asociados al fluir de vibraciones positivas.
Por otro lado, es posible crear una atmósfera más agradable mediante el uso de inciensos, esencias o flores frescas. La música suave puede convertirse también en un elemento potenciador de bienestar capaz de favorecer la receptividad del paciente.