aeróbic + pesas Body Pump
La fuerza de un hombre y la agilidad de una mujer unidos en una clase de deporte. Juntos, no revueltos, pero sí muy bien avenidos. Cuando el aeróbic descubrió la musculación y la barra conoció el aeróbic, todo cambió. El resultado tras años de gestación hace tiempo que está en los gimnasios de medio mundo. Se llama Body Pump y por donde pasa deja huella.
El ritmo del aeróbic y los músculos de las barras, la alegría de la música en conjunción con el moldeado del peso. Uno y otro, otro y uno, unidos desde la década de los noventa para hacer disfrutar a los amantes del deporte de una nueva práctica deportiva que ha encaminado a las mujeres hasta las barras con peso y a los hombres hacia las clases de aeróbic, para dar lugar a una clase donde ambos, ellos y ellas, se unen y trabajan al unísono al ritmo de una vibrante música. Es el Body Pump.
El Body Pump surgió en Nueva Zelanda hace ya más de 20 años y su creación es atribuida a la cadena Les Milles Internacional, desde donde se popularizó y extendió al resto del mundo.
Para su práctica sólo hace falta ropa cómoda para hacer deporte, muchas ganas de divertirse, un poco de ritmo y los utensilios imprescindibles para su ejecución:
-Barra y discos
-Step y
-Colchoneta
El peso de los discos incluidos en la barra dependerá de cada uno y, como siempre, puede ir aumentándose en función de la práctica y la mejora de la forma física del deportista.
Las clases de Body Pump se desarrollan al compás de la música y, por lo general, quedan divididas en diez partes o tracks. Cada uno de los tracks está enfocado a trabajar un grupo muscular diferente, con ejercicios sobre el step y sobre el suelo con las barras o con pesas incluídos.
Los tracks que no deben faltar en un clase de Body Pump son:
1. Calentamiento
2. Sentadillas o squats
3. Pectorales
4. Glúteos y espalda
5. Tríceps
6. Bíceps
7. Piernas
8. Hombros
9. Abdominales
10. Estiramientos
Hay muchos adictos a esta disciplina, las clases casi siempre están llenas y quien lo prueba una vez, suele repetir. Ésta, precisamente, es una de sus claves, porque el Body Pump convence desde la primera clase.
Atrás quedaron las clases de aeróbic repletas de mujeres y con sólo un hombre o dos o la sala de musculación donde las mujeres se podían contar con los dedos de una mano. Las clases de Body Pump, al igual que las de Ciclo, han abierto en masa las puertas al deporte unisex.
Step, colchoneta
y barra
Un viejo amigo como el step da mucho juego y en esta disciplina es empleado, sobre todo, para el trabajo de tríceps y pectorales.
En la colchoneta, además de trabajar los abdominales, son utilizadas las pesas y las barras con sus discos. Por regla general, a la hora de realizar los tracks en piernas y cuádriceps la barra tiene más kilos que cuando se trabaja hombros o bíceps.
Al ritmo de la música son ejercitados casi todos los grupos musculares a lo largo de una hora de duración, durante la que se combinan la musculación con el aeróbic.
Con su práctica se logra en pocas semanas una buena tonificación muscular con endurecimiento incluido, también la masa muscular es desarrollada y, en general, el cuerpo se moldea. La forma física mejora, algo que se nota tanto en el centro de entrenamiento como en las tareas diarias.
Ni que decir tiene: con el Body Pump quedan fortalecidos los músculos que aportan estabilidad al esqueleto mejorándose, además, la postura y alineación del cuerpo.
Los distintos niveles no constituye, a diferencia de lo ocurrido en otros ejercicios, un verdadero problema en su práctica. Cada uno, supervisado siempre por el monitor, trabajará con un número de kilos en la barra e, incluso, en principio puede hacerse sin barra o con una de madera hasta dominar los ejercicios. Conforme se vaya ganando seguridad, fuerza y resistencia el trabajo con la barra al ritmo de la música irá in crescendo, al tiempo que la afición por esta disciplina suma enteros.







