El spa del Hotel Bel-Air de Hollywood vuelve a abrir sus puertas con La Prairie
Ubicado en el imponente cañón de Los Ángeles, el Hotel Bel-Air es el máximo exponente del glamour del antiguo Hollywood. Ahora, tras su reapertura largamente esperada el 14 de octubre de 2011, este mítico hotel se ha convertido incluso en un espacio aún más fabuloso; lo último en cuidados para estrellas de cine del hotel es un spa de última generación con los sofisticados tratamientos corporales y faciales de La Prairie.
El elegante spa de 370 metros cuadrados une la leyenda con el lujo. La arquitectura colonial española del Hotel Bel-Air y la serenidad de sus íntimos patios y relucientes fuentes crean un entorno sin igual para los famosos tratamientos de La Prairie. Sus conocidos tratamientos faciales Caviar y Cellular aportan juntos innovadoras técnicas estéticas, ingredientes extraordinariamente preciosos y un servicio perfecto para ofrecer unos tratamientos de belleza sin igual.
El primer spa boutique del hotel une dos reconocidas instituciones. La prestigiosa firma de cuidado de la piel suiza se ha mantenido en la vanguardia de la revolución antienvejecimiento de la última mitad de siglo, mientras que el hotel ha sido el hogar fuera del hogar de la clase dirigente de Hollywood desde su apertura en 1922. Nadie comprende el lujo como La Prairie y el Hotel Bel-Air.
Con este nuevo spa, su relación ofrece… esplendor. Equipado con el Relaxation Lounge, estaciones de manicura y pedicura y siete salas de tratamiento, el spa es un santuario de puro placer. El placentero entorno incluye una sala de tratamiento para parejas decorada con exquisitos murales de techos y papel de pared bordado en seda creado especialmente. Y para aquellos que buscan una escapada de belleza privada de todo el día con sus mejores amigos, pueden disfrutar de The Enclave, un paraíso de 57 metros cuadrados diseñado para satisfacer todos los deseos de cuidado que se puedan tener.
Tanto si se desea disfrutar solo o con compañía, La Prairie sabe cómo cuidar de sus clientes. Así se demuestra en los pequeños detalles, como toallas calientes, camillas de masaje calefactadas o abundantes cremas y lociones. Todo el mundo que disfruta de un tratamiento La Prairie sale de él rejuvenecido y restaurado. Y obviamente, dado que estamos en el Hotel Bel-Air, sintiéndose como una verdadera estrella.



