Tanto si eres un directivo en potencia lleno de ambición e ideas o un emprendedor independiente con grandes sueños, resulta primordial e imprescindible dominar el arte del discurso. Quizá la única oportunidad de vendernos y crear una impresión positiva que tengamos con esa persona. El ejemplo del propio Bellino es una buena ilustración: En sólo 3 minutos fue capaz de convencer a Donald Trump para que apoyase su complejo de golf, iniciando, de ese modo, un multimillonario negocio.